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miércoles, 21 de julio de 2010

Vidas

Félix Leseur: de esposo ateo a sacerdote católico

Médico de profesión, periodista político y militante anticlerical, la historia de Félix Leuser está íntimamente ligada a la de Elisabeth Leseur, con quien se casó en julio de 1889.
Francés de nacimiento (1861-1940), fue prontamente conocido en el ambiente parisino de la época como editor de un periódico anticlerical y ateo. Había perdido la fe durante el periodo de sus estudios de medicina.
Isabel nació en París y desde muy joven se distinguió por su vida devota. A los 21 años se casó con Félix con la condición de que éste aceptara respetar su fe católica. Y Félix cumplió por algún tiempo pues pronto comenzó a ridiculizar las creencias de su esposa y a dotar la biblioteca de casa con colecciones de libros que justificaban el ateísmo. A la campaña de corte intelectual-literario la acompañó también un ambiente frívolo de viajes y reuniones. Después de siete años, Elisabeth perdería también la fe.
Paradójicamente, la vuelta y refortalecimiento de Elisabeth en su fe vino por el camino menos pensado: Félix le regaló el libro “Historia de los orígenes del cristianismo” (de Ernest Renán, un autor que profesaba aversión al catolicismo) para rematar la obra de renuncia a la fe por parte de su esposa.
Elisabeth poseía una noble inteligencia, lo que la llevó a descubrir las falacias de los argumentos e indigencia de su fondo. La enorme cantidad de disparates y contradicciones de la obra la llevaron a desear conocer mejor su fe. Y así comenzó la reconstrucción religiosa de su vida: leyó a los Santos Padres, a autores místicos y, sobre todo, la Sagrada Escritura.
Desde entonces la fuerza de su amor a Dios y su confianza en Él fue la mayor convicción y la piedra de impulso para ir adelante. Pronto vio la necesidad de convertir a su marido pero todo esfuerzo y razonamiento era inútil. A partir de entonces sus armas serían la oración y el sacrificio.
Después de una experiencia mística en 1903, durante un viaje a Roma, Elisabeth comenzaría a repetir esa unión mística con Dios cada vez que recibía el Cuerpo de Cristo. En no pocas ocasiones tuvo que privarse de recibir la Eucaristía por las objeciones de su marido. De este periodo son las numerosas cartas que Elisabeth escribió así como su diario espiritual.
Es en ese diario donde Isabel reflejaría el sufrimiento experimentado durante ese periodo, el cual fue redimensionado por la fe: “el sufrimiento es la forma más elevada de acción, la más alta expresión de la maravillosa comunión de los santos; en el sufrimiento será útil para los demás y para las grandes causas que uno anhela servir”.
Elisabeth enfermó de cáncer de mamá y murió en 1914, con sólo 48 años de edad. En el diario escrito en 1905, Elisabeth predijo la conversión de su marido. Sobre este periodo diría luego el mismo Félix: “Me llamó la atención ver cómo tenía un gran dominio sobre su alma y su cuerpo… soportó con ecuanimidad la enfermedad”.
Tras la muerte de su esposa, Félix decidió escribir un libro contra los milagros de Lourdes. Nunca llevó a cabo el despropósito pues visitando Lourdes tendría la primer experiencia que le haría considerar seriamente su postura ateísta.  En una nota dirigida a él, Félix leyó las siguientes palabras de su esposa el mismo año 1914: “En 1905 le pedí a Dios todopoderoso que me envié sufrimientos para comprar tu alma. El día que me muera, el precio habrá sido pagado. No hay amor más grande una mujer que ésta abandone la vida por su esposo”. Primero calificó el escrito como el de una mujer fantasiosa. Tres años después, Félix volvía al seno de la Iglesia en la que había sido bautizado. En 1919 se hacía religioso dominico y, en 1923, era ordenado sacerdote.
“Después de la muerte de Elisabeth –refiere el padre Félix Leseur en el prólogo al Testamento espiritual de su esposa–, cuando todo pareció derrumbarse a mi alrededor, me encontré con el Testamento Espiritual que había escrito para mí, y también con su Diario. Leí y releí y una revolución se llevó a cabo en todo mi ser. Allí descubrí que Elisabeth había hecho con Dios una especie de pacto, comprometiéndose a cambiar su vida por mi regreso a la fe. Me acordé de que un día ella me había dicho con absoluta seguridad: "Me moriré antes. Y cuando yo me muera, te convertirás; y cuando te conviertas, te convertirás en una religioso”.
Y añade: “Y así, de su Diario percibí con claridad el significado interno de la existencia de Elisabeth, tan grande en su humildad. Llegué a apreciar el esplendor de la fe de la cual yo había visto los efectos maravillosos. Los ojos de mi alma se abrieron. Me volví hacia Dios, que me llamó. Le confesé mis faltas a un sacerdote y me reconcilié con la Iglesia”.
Cristo dice en el Evangelio dice que “no hay amor más grande que el de aquel que da la vida por sus amigos”. Y en buena medida, el amor esponsal es una amistad sublimada por el amor más grande. 

El ejemplo de Elisabeth y los frutos en la vida de Félix ponen de manifiesto la belleza y actualidad del mensaje cristiano

sábado, 10 de julio de 2010

Cristianos en la política


Por monseñor Felipe Arizmendi Esquivel

VER

Han pasado las elecciones en varios Estados de nuestra patria. Esperamos que el proceso post-electoral transcurra en paz y se aclaren todas las inconformidades por los resultados. Ahora toca reconstruir la armonía social y todos juntos trabajar por el bien de la comunidad, con cargo y sin él.
Hay creyentes que menosprecian participar en la política, porque la juzgan sucia y corrupta de por sí, o porque piensan que nada tiene que ver con su fe. Por lo contrario, algunos pastores no católicos, con tal de ganar espacios públicos y prebendas de los candidatos, enganchan a sus congregaciones hacia una opción partidista, como si el Evangelio fuera de un partido. Otros, iluminados por Cristo, asumen el servicio público como una forma de influir en la sociedad, para que ésta se construya con los valores del Reino de Dios: verdad y vida, santidad y gracia, justicia, amor y paz.

JUZGAR

El Papa Benedicto XVI dijo al Consejo Pontificio para los laicos: "No forma parte de la misión de la Iglesia la formación técnica de los políticos... Su misión se concentra de modo especial en educar a los discípulos de Cristo, para que sean cada vez más testigos de su presencia en todas partes. Toca a los fieles laicos mostrar concretamente en la vida personal y familiar, en la vida social, cultural y política, que la fe permite leer de una forma nueva y profunda la realidad y transformarla; que la caridad en la verdad es la fuerza más eficaz capaz de cambiar el mundo; que el Evangelio es garantía de libertad y mensaje de liberación... Compete a los fieles laicos participar activamente en la vida política, de modo siempre coherente con las enseñanzas de la Iglesia" (21-V-2010).
Y repite algo dicho por sus predecesores: "La política es un ámbito muy importante del ejercicio de la caridad". ¿Por qué? Porque la caridad es desgastarse a sí mismo, para que otros tengan vida digna. Caridad no es sólo dar una limosna, sino amar, lo que implica renunciar al propio interés, e incluso al debido descanso, para dedicarse en cuerpo y alma al bienestar común. Una política entendida como vivencia de la caridad, del amor, es camino de santidad, pues lo que más nos asemeja a Dios, que es amor, es precisamente amar y servir a los demás, siempre y a todas horas, con cargos y sin ellos, ganando o perdiendo una elección.
El servicio a los demás no sólo se vive en un puesto público, sino de muchas otras formas, empezando en el desgaste diario por la propia familia; sin embargo, la política es una oportunidad de sacrificarse más, para que los demás, sobre todo los pobres y excluidos, vivan dignamente, como hijos de Dios y hermanos en Cristo. Esto ennoblece a la política.
Recalca el Papa: "Se necesitan políticos auténticamente cristianos, pero antes aún fieles laicos que sean testigos de Cristo y del Evangelio en la comunidad civil y política... Hay que recuperar y vigorizar de nueva una auténtica sabiduría política, que es también un complejo arte de equilibrio entre ideales e intereses, para servir al bien común, a la luz del Evangelio".

ACTUAR

Como la mayoría de los electos son creyentes en Cristo, que el desgaste político sea expresión de su propia fe, de su amor generoso a la comunidad. En el servicio diario es donde se comprueba la valía de cada persona, grupo, alianza o partido.
La madurez humana, política y cristiana se demuestra en amar y perdonar a quienes contendieron en opciones distintas; en invitarles a participar en el ejercicio del poder; en asumir propuestas originadas en otras mentes, pero que en sí son útiles a la sociedad; en hacer nuevas alianzas no sólo estratégicas y coyunturales para triunfar en una elección, sino para unir voluntades al servicio del progreso y la paz social.
Los elegidos sean coherentes con su fe en Cristo; demuéstrenla en su rectitud diaria, como dijo el Papa en Chipre: "La rectitud moral y el respeto imparcial por los demás y su bienestar son esenciales para el bien de la sociedad... Individuos, comunidades y Estados, sin la guía de verdades morales objetivas, se volverían egoístas y sin escrúpulos, y el mundo sería un lugar más peligroso para vivir"

domingo, 2 de mayo de 2010

Crisis económica y crisis social

Por monseñor Francisco Gil Hellín
El 1 de mayo va asociado al mundo del trabajo manual, intelectual y artístico. Sin embargo, la actual situación de crisis nos remite necesariamente al paro que afecta a tantas personas, de modo particular a los jóvenes. ¿Quien no conoce personas y familias que están pasando verdaderos apuros económicos y quizás, como consecuencia de ellos, el aumento de tensiones, conflictos y hasta separaciones? Como es lógico, nadie puede sentirse indiferente sino que todos hemos de ser sensibles a esta realidad, acompañar a las víctimas y dirigirles un mensaje de solidaridad y esperanza.
La más importante es esta: la crisis económica no es de carácter financiero sino moral. Si hemos llegado a esta situación es debido a que hemos organizado la sociedad de un modo incorrecto. Consiguientemente, la crisis no será superada solo o principalmente porque cambiemos la economía sino porque se produzca otro cambio mucho mas profundo: el cambio de mentalidad y hábitos de comportamiento de las personas que integramos la sociedad. En efecto, hemos sido las personas, no la fatalidad o las fuerzas ciegas, ni siquiera algunos agentes sociales especialmente corrompidos, quienes hemos dado origen a esta crisis mundial. De ahí que su superación llegara cuando las personas cambiemos de modo real y profundo. En caso contrario, quizás superemos la crisis actual, pero no habremos quitado las causas que la generan y, por ello, volverá a aparecer en el futuro, incluso de forma más aguda.
La segunda idea que me parece fundamental se puede formular así: la crisis que padecemos no es sectorial o nacional sino global. De tal modo que ningún Estado particular y, menos todavía, ninguna estructura social inferior es capaz por sí solo de resolverla. Se necesita el concurso de todos los Estados y, dentro de ellos, de todos los estamentos sociales: políticos, financieros, intelectuales, medios de comunicación social, empresarios, trabajadores de todo el espectro laboral. Nadie puede quedar excluido porque todos somos necesarios y todos estamos concernidos.
La tercera idea fundamental me parece que es ésta: el hombre es el centro de la creación, porque el Creador, además de hacerle a imagen y semejanza suya y dotarle de una dimensión trascendente, ha puesto a su servicio todos los bienes de disfrute y de producción. Al decir ‘hombre' me refiero a todos los hombres y mujeres que viven actualmente en la tierra y a los que vendrán después de nosotros, porque Dios también ha creado los bienes para ellos. De ahí que cualquier modo de entender la política y la economía fuera de una perspectiva en la que priman las personas, el bien que las comunica y la justicia que determinan sus deberes y derechos, se convierten en realidades incapaces de afrontar y resolver el desarrollo humano integral.
Deseo expresar desde aquí mi cercanía hacia las familias y personas que se sienten afectadas por situaciones laborales de paro y precariedad. ¡Ojala me fuera posible remediar sus problemas o paliarlos de modo eficaz! Sépan que, al menos, sufro con ustedes y deseo de todo corazón que entre todos seamos capaces de resolver la dolorosa situación que nos aqueja. A lo largo de este mes de mayo, mes de la María, que empezamos, se lo pediré a la Santísima Virgen y le rogare que nos ayude. Háganlo también usredes, implorándola como Madre y consuelo de los afligidos.




martes, 23 de febrero de 2010

¿Qué mueve nuestras entrañas?









He visto un anuncio de sensibilización por la televisión que me ha dejado impactada... decía algo asi: "_ Solo duró un minuto y mató más del doble de personas que las bombas de Hiroshima y Nagasaki (95.000 muertos aprox.)" ....., el terromoto de Haití ha dejado un saldo con cifra oficial de 297.000 muertos. El Presidente de Haití; René Préval, ha dicho en la Cumbre de presidentes en México, que la cifra incluso llegaría a los 300.000 muertos; una cifra exorbitante y alarmante; ha pedido ayuda a la cumbre para que se pueda colaborar con el pais en su reconstrucción física y económica. 
Estos hermanos nuestros, están viviendo el infierno en la tierra; desde nuestras posibilidades, ¿hemos estado presente con ellos?... me refiero a los vivos, a los que aún deben afrontar la vida y una vida no muy prometedora que digamos, teniendo en en cuenta la situación actual de su entorno... ¿Hemos clamado a Dios por el consuelo de estos nuestros hermanos?.... 
No todos podemos ir hasta Haití para prestar nuestra colaboración, pero es muy probable que podamos hacerlo con muchos otros que quizás superen ampliamente las cifras anteriores, que también están muertos en vida, muertos porque no tienen voz, muertos por la marginación, muertos por un sistema que los aplasta y los abliga a hacer experiencia de la nada, de la desesperanza, el horror, la violencia, la injusticia, el atropello de su dignidad.... 
Miremos nuestros entorno, es más que seguro que encontremos a varios en esta situación.... ¿Es necesario que mueran tantos para que llamen nuestra atención?... ¿Acaso hace falta una catástrofe para que se nos conmuevan las entrañas?.... Solo miremos a aquellos niños que duermen en las calles, a los enfermos abarrotados en los hospitales sin una buena atención, a las niñas y niños victimas de prostitución y abusos, a las madres que no tienen con que alimentar a sus niños, a las cientos de personas que mueren a causa de la guerra o porque algún loco terrorista se le ocurrió hacer estallar una bomba... También ellos merecen nuestra solidaridad y nuestra compasión.... Si no podemos ayudarlos materialmente, tenemos un regalo enorme que darles... infundir en ellos la esperanza de la salvación que Cristo nos ha dado a través de su sufrimiento, humillación y su propia muerte.... Seamos testigos de Cristo, portadores de SU AMOR, aquel amor que hace que miremos cada una de estas penosas situaciones con una Esperanza Evangélica.... Sigamos orando para que la Civilización del Amor se instaure en cada una de las sociedades del Mundo......

miércoles, 21 de octubre de 2009

Jesús, el dinero y la riqueza (Reflexión de la suor che ama a Dio, sobre el art. de Fernando Camacho Acosta).



Reflexiones de un alma en búsqueda de la verdad

“El dinero es moralmente ambiguo… puede servir para lo bueno o para lo malo,… Depende de la utilidad que se le dé y de los resultados que produzca.”

En cuanto a lo que respecta a las exigencias que Jesús plantea en este tema a sus seguidores, pienso que ciertamente es importante aclarar que el dinero en sí, no es malo, como lo dice el autor, Jesús no fue un “asceta reticente a usar o disfrutar de los bienes creados”; no era un resentido social que iba en contra de los ricos por el simple hecho de ser ricos, iba en realidad, en contra del apego de éstos a sus bienes y del sistema que hacía que los no eran ricos queden excluidos, marginados y explotados y que en los primeros vaya creciendo la codicia y la avaricia.
En la vida religiosa, a veces encontramos a hermanos/as, que en mi parecer, en su afán de resaltar la predilección de Dios por los pobres, actúan como, lo que decía anteriormente, resentidos sociales, rechazando a los que tienen cierta posición económica y excluyéndolos de su tarea pastoral por el simple hecho de tener más que otros, olvidándose de que Dios ama a todos y en mi parecer, perdiendo la oportunidad de incentivar a éstos a una entrega solidaria a aquellos que poco o nada tienen. Aunque también encontramos a otro tipo de religiosos que se acomodan en las grandes estructuras, donde causa mayor placer o menor fatiga el relacionarse con la clase social alta, rehusando o esquivándose muchas veces de la misión con los más pobres que implica, ir al encuentro de ellos, compartir con ellos sus carencias, incomodidades, luchas y sufrimientos.
Pienso que es necesario buscar el equilibrio entre ambos extremos, siendo objetivos y a la vez críticos para ser realmente profetas y anunciadores de que el Reino de Dios es para todos.

Este servicio, … se traduce en entrega generosa, solidaridad y fraternidad. Se ejerce desde abajo, no desde arriba; se realiza por amor, no por obligación; o excluye a nadie… va dirigido prioritariamente a los pobres, impedidos, marginados y oprimidos.


Ciertamente, con respecto a lo que decíamos anteriormente, el servicio a Dios en los hermanos no excluye a nadie. Pero también es verdad y no lo debemos olvidar, que Jesús deja muy claro quienes son los privilegiados… éstos son los más pobres. Ellos deben ser siempre la opción preferencial de nuestra misión. Creo que es uno de los motivos por el cual en la vida religiosa existe el voto de pobreza; Jesús pobre se puso al servicio de los más pobres, se puso abajo para ensalzar a los otros; y nosotros sus seguidores estamos llamados a imitar al Maestro. Pero como bien lo dice el autor, esto que se traduce en entrega, no es por obligación, sino que es una entrega por amor, nos tiene que nacer de adentro, vaciarnos de apegos, condicionamientos, egolatrías, seguridades y lanzarnos a la misión que el Señor nos confía, teniéndolo a Él como único bien.

“Se trata de una opción fundamental que determina la existencia humana... De esta opción dependerá la felicidad o infelicidad propia y ajena y el desarrollo individual y social.”

Estas palabras resonaron en mí con especial intensidad, viéndome a puertas de la profesión religiosa, tomo mayor conciencia de que lo que voy haciendo es una opción, una opción libre, una opción de vida que implicará asumir la radicalidad de las exigencias del seguimiento de Jesucristo y en este caso concreto, la exigencia de vida de un Jesús pobre, donde Él me exige convertirse en mi única seguridad, asumir y vivir su mensaje y entregársela a mis hermanos/as ayudando a construir su Reino. Pienso que la vida religiosa está llamada a llevar a sus hermanos/as el mensaje de este Reino, recordando siempre que el verdadero valor de la vida es sabernos hijos de Dios, por lo tanto valorando la dignidad de la persona, ayudando a recuperarla a aquellos que la perdieron, por las superestructuras opresivas de nuestra sociedad actual, denunciando las injusticias y desigualdades. Pero… ¿de que manera?. Siendo lo que debemos ser, hombres y mujeres pobres, que dan testimonio visible y creíble de pobreza evangélica, que son signo y expresión del cuidado amoroso de Dios para con sus hijos y en especial aquellos más pobres.

La suor che ama a Dio